Si ha habido una película triunfadora en la última edición de los premios AVN esa ha sido sin duda Underworld. La cinta dirigida por Brad Amstrong consiguió un total de nueve premios, entre ellos algunos tan importantes como mejor guión, mejor dirección, mejor montaje o mejor fotografía, además de los galardones a película del año y mejor película dentro de la categoría de drama. Y la verdad es que no nos extraña, porque con ella el director estadounidense ha vuelto a colocarse en la cima de la industria del porno, un lugar que había abandonado después del fracaso y la calidad mediocre de sus dos últimas películas.

Buen porno con Underworld

Underworld cuenta la historia de Tanya y Brian, una pareja que baja a recoger su coche al parquin cuando son tiroteados por unos atracadores. Tanya es herida de gravedad y tiene que ser trasladada al hospital, donde la operan a vida o muerte. Allí, bajo la influencia de la anestesia y de las manos de los cirujanos, bajará a una especie de inframundo extraño y misterioso donde se encontrará unos seres peculiares que la guiarán hasta el final de su camino. Parece un argumento extraño para una película porno, sobre todo si tenemos en cuenta sus tintes paranormales y oníricos, pero lo cierto es que funciona. En el inframundo, las escenas eróticas se suceden una tras otra, ya que la protagonista tiene que pagar con sexo el hecho de que la guíen por él. Aunque en el quirófano también hay alguna que otra escena sexual, las más interesantes son las que tienen lugar abajo, ya que son más arriesgadas y menos convencionales.

Entre otras, podemos ver por ejemplo una felación entre una Julia Ann sin extremidades inferiores que ha sido convertida en un ciborg y un Xander Corvus zancudo, excéntrico y con cuchillas en las manos; o un lésbico bastante potente con dildos de cristal y vendas de bondage incluidas entre la protagonista y la acróbata sexual Capri Cabanni. Con todos esos ingredientes no es de extrañar que la película haya arrasado en los óscar del porno y que se haya convertido en uno de los platos fuertes de la industria del año pasado. Quizá lo único que se echa de menos para ser perfecta sea un poco más de fetichismo BDSM, pero al fin y al cabo eso también va por gustos.

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